<%@LANGUAGE="JAVASCRIPT" CODEPAGE="1252"%> LA CRISIS FINANCIERA NORTEAMERICANA Y SU IMPACTO EN EL DESENCADENAMIENTO DE LA RECESIÓN MUNDIAL

LA CRISIS FINANCIERA NORTEAMERICANA Y SU IMPACTO EN EL DESENCADENAMIENTO DE LA RECESIÓN MUNDIAL

Jorge Weil

En los medios de comunicación no se habla más que de la crisis del sistema financiero norteamericano y su profundidad. Importantes sectores se plantean la pregunta sobre la situación actual, si estamos en:

¿ la crisis final del capitalismo o la crisis del liberalismo económico?

Sin duda han pasado ya los meses en que se discutía sobre la crisis inmobiliaria y su transformación en crisis hipotecaria, su posterior evolución a crisis bancaria y hoy en día a la convergencia con una crisis financiera. La preocupación actual es el impacto y duración que ella podría tener en la economía mundial.
El deterioro del patrimonio de los bancos ha comenzado a remecer al conjunto del sistema financiero y económico de los EEUU. Han quebrado sucesivamente los bancos de inversiones y han sido rescatados aseguradoras y bancos no solo en Norteamérica, sino también en Europa. En cuanto a la política del gobierno de EEUU, las fórmulas de rescate del sistema financiero han sido diversas y ellas han incluído mecanismos que van desde la subvención a un banco privado para la recompra de otro banco en quiebra hasta la nacionalización simple y directa. Los Bancos Centrales de países industriales han inyectado millones de dólares para acrecentar la liquidez monetaria y sacar a los agentes de la parálisis financiera. En total, la intervención del Estado norteamericano ha desembolsado desde el inicio de la crisis hasta ahora, un total que bordea los 1.800 millones de dólares para atenuar la caída libre del sistema financiero. Sin embargo, nadie puede asegurar que ese monto sea suficiente y que no falten aún 1.000 millones de dólares adicionales para terminar la operación en los próximos meses.

Reesfuerzan la fragilidad actual, la desconfianza existente al interior del sistema financiero y entre los bancos norteamericanos. Los prestamos interbancarios y las garantías se encuentran paralizadas para evitar los riesgos de adquirir documentos financieros irrecuperables. Nadie conoce la totalidad de las hipotecas insolventes y tampoco hasta cuando van a seguir estas intoxicando la escena financiera. La última iniciativa del gobierno de Bush ha sido la de proponer al congreso, la inyección de 700.000 millones de dólares por parte del departamento del tesoro y equivalente a 4,27 veces el PIB anual de Chile . Su no aprobación el día lunes 29 de septiembre marcará un record estadístico con la caída del 7% del índice Dow Jones equivalente a una pérdida patrimonial de 1.200 millones de dólares. Este rechazo transitorio no fue más que el reflejo en la cámara de representantes del descontento en la sociedad americana, a que los contribuyentes tengan que salir al rescate de los inversionistas y especuladores de la bolsa de comercio para salvar sus negocios. De esta manera, estamos frente a un sistema económico-financiero bien particular, en el cual “se privatizan las ganancias y se socializan las pérdidas”

Crisis de 1929 y crisis 2008: ¿Que impactos?

Hoy día estamos en una crisis financiera profunda y compleja. Ella tiene rasgos de similitud y de diferencias con la situación del año 1929. Sin embargo, en la actualidad disponemos de una experiencia mayor y de instrumentos de intervención estatal mas evolucionados que los existentes en aquella época. Si bien, el capitalismo ha sido hasta ahora capaz de salir de sus crisis con la reestructuración del capital y nuevos ciclos de concentración y centralización de este. Lo que si podemos afirmar, es que la postcrisis no será igual al presente. Habrá modificaciones en la posición de los jugadores y cambios en las reglas de juego. Lo que si ha quedado sepultado en esta crisis 2008, es el neo-liberalismo como opción de teoría económica. Este nuevo liberalismo que había resurgido con Reagan en USA de los años 1980, con Thatcher en Gran Bretaña y los Chicagos Boys de Pinochet en Chile, fueron emulados posteriormente por numerosos países de América Latina, recomendados en las políticas del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial. Al tenor de esta crisis y después de ella, nadie podrá evocar que la ley de la oferta y demanda se intercepta en los óptimos de cada nivel de producción y consumo por una mano invisible. Nadie podrá evocar que el Estado no tiene que regular la economía, si la intervención financiera más grande de todos los tiempos a favor de la empresa privada se ha desarrollado en el corazón financiero mismo del templo del capitalismo.
La crisis de la doctrina liberal y neoliberal en economía abierta y globalizada ha sido sustituída por el clamor y la necesidad de que el “Estado debe regular en función del interés general el sistema económico y financiero”. Ha quedado en evidencia que no hay eficacia del liberalismo económico en Chile, ni en Estados Unidos, ni en Europa, ni en el mundo entero. El presidente francés Nicolás Sarcozy ha señalado que “el laissez-faire se ha terminado, el mercado todopoderoso que siempre tiene razón se ha terminado”. Intervención similar ha tenido Pelosi presidenta de la cámara de representantes de los EEUU. Finalmente, la realidad ha aplastado el dogma del neoliberalismo y por lo tanto, será necesario reescribir los libros de economía para enseñar otras cosas a nuestros alumnos y rectificar conceptos y contenidos. Será necesario que como universidad nos enfoquemos a una “apropiada teoría de interpretación de la realidad económica y empresarial” a fin de salir de los errores del neoliberalismo.

Las consecuencias de la crisis y el inicio de la recesión mundial

La economía financiera se apertrecha detrás de la desconfianza y todos los agentes atesoran reservas para enfrentar los tiempos difíciles que se avecinan. Si bien el ministro de Hacienda de Méjico bromeó diciendo que por primera vez mientras Estados Unidos sufre una pulmonía y en America Latina (México) todavía no sentimos ni el resfrío, ello no será igual en el futuro. La falta de liquidez financiera impactará la economía real. El balón de oxigeno de 700 millones de dólares busca descongelar el sistema financiero y evitar la cadena de quiebras y bancarrotas para calmar el mercado norteamericano y sus impactos patrimoniales en la economía real. Sin embargo, la falta de liquidez y los ajustes recesivos empujarán fuertemente a un alza de las tasas de interés del crédito y los contribuyentes norteamericanos tendrán que elevar sus impuestos para pagar la intervención del Estado en Wall Street y contrarrestar así los 2.000 a 3.000 millones de dólares que el Estado Norteamericano agregar a su déficit fiscal y deuda nacional para limitar las consecuencias económicas.
En los próximos meses, el comercio mundial sufrirá el ajuste de sus mercados con la disminución de los flujos de exportación de materias primas y recursos naturales a los países. Se incrementarán las trabas arancelarias. Bajarán los precios de las materias primas y recursos naturales incluyendo el cobre y del petróleo. Se depreciará aún mas el dólar frente a las otras monedas y las exportaciones serán menos lucrativas que antes. Continuarán las crisis alimentarias, energéticas y medioambientales desatando nuevas rencillas y guerras comerciales a nivel internacional. En Chile y en algunos otros países la inflación dejará paso a la deflación debido a la reducción brusca de los precios del petróleo y la caída de los precios de las materias primas e insumos.
En definitiva, el test de la blancura de la globalización económica no será ratificado como la receta mágica de que el mercado mundial resuelve la pobreza y desigualdades sociales en el mundo. Por el contrario, otras visiones y alternativas basadas en un recentraje de la producción y el consumo orientados al mercado interno se pondrán nuevamente a la orden del día. La integración regional y la complementariedad comercial y productiva entre las economías latinoamericanas adquirirán nuevos bríos. La economía será interpelada en el terreno social con la movilización sindical y las iniciativas de los movimientos antisistémicos cobrarán nuevas fuerzas en los diferentes países. Finalmente una recomposición política no estará ausente en las tendencias del próximo período para completar la primera gran mutación del siglo XXI.

¿Cuáles son los impactos y efectos que esta situación tendrá sobre la economía nacional?
La crisis actual va a exigir de parte de las empresas y los bancos norteamericanos, una frenética búsqueda de liquidez para asegurar sus negocios principales en el centro del capitalismo renunciando o reduciendo su actividad en la periferia del sistema. Ello con el fin de proteger sus actividades en centro neurálgico y principal de actividad. La venta de activos y repatriación de capital repercutirá con una disminución del flujo de inversiones extranjeras en Chile. En forma paralela surgirán las restricciones de acceso a los mercados internacionales y el aumento del proteccionismo en los principales mercados en contra de nuestras

exportaciones. El lento crecimiento económico de Europa y Japón con sus apreciadas monedas y poca competitividad no tienen el dinamismo necesario para contrarrestar el estancamiento económico. La irrupción de la recesión económica mundial no podrá ser contrarrestada por la atenuación del dinamismo de China, quien también se verá afectada en sus volúmenes de sus exportaciones y deberá asegurar su equilibrio de la balanza comercial.
El ritmo de las exportaciones chilenas de materias primas y productos se verá frenado y las altas tasas de interés reforzarán una caída del ritmo de la producción nacional. El crecimiento económico chileno hacia fuera, basado en una dinámica primaria exportadora sufrirá una reducción en volumen, con la consiguiente crisis de un segmento de las empresas que realizan sus ganancias en el mercado externo. La depreciación del dólar frente a las otras monedas debido al incremento de la deuda externa norteamericana afectará las actividades productivas con la consiguiente contracción de la demanda interna e incremento de la cesantía.
Los impactos de la crisis financiera internacional comenzarán a sentirse progresivamente en forma diversificada en las regiones y sectores de la economía real, según las dificultades de los mercados de destino de las exportaciones. Queda abierta entonces la pregunta:
¿Podrá resistir los efectos de la crisis, el actual modelo exportador de materias primas y recursos naturales basados en el neoliberalismo y estructurados en torno a 48 grupos económicos Chile?